Y de sinceridad y ombliguismo, ya que nos ponemos... pero para eso es mi blog, y hago lo que me da la gana.
Tengo una amiga que dice que yo no debería ser feliz. Así, con dos. Y es que según ella no reuno los requisitos mínimos e imprescindibles para incluirme en la categoría de los felices. (Me ha faltado el pelo un conejo, bueno, más bien las ganas de buscar las imágenes, para colocar florecitas y mariposas alrededor de la palabra "felices"). Ergo, estoy cometiendo un error al ser feliz.
Primero, más importante, y como quien dice, exclusivo: no tengo pareja estable. Y claro, ahí ya me falla uno de los pilares de la existencia. Porque no tengo AMOR en mi vida. Sí, es con mayúsculas, en cursiva, en rosita, y hasta tres tamaños de letra más grande, si me apuran. Claro que ella lo define, abreviando un poco, (pero poco, ¿eh?) como esa persona que está siempre a tu lado, con la que tienes sexo, pagas la hipoteca a medias, planeas las vacaciones, y vas al cine.
Segundo: para pagar mi hipoteca y vivir desahogadamente, tengo un trabajo, y otro trabajo extra. Y claro, eso me deja poco tiempo libre. Pero el quiz de la cuestión está en que pago la hipoteca yo sola, y volvemos a lo mismo: no tengo a una persona que esté a mi lado para afrontar esas cosas... y bla, bla, bla.
Aún le tendré que dar las gracias por no meterse con mi físico o mi salud... ¿o será que son ambos estupendos? ¡Viva!
Así que mi amiga no termina de entender por qué cuando nos vemos las amigas (que a fin de cuentas sólo somos tres) en plan confesiones, no me pongo a lamentarme de mi situación o a llorar desconsoladamente. Tampoco entiende por qué me apetece salir por ahí y hacer cosas sin necesidad (véase la cursiva, que para algo está) de compañía masculina. Ni por qué cuando cuento un cabreo, lo hago riéndome. Ni mucho menos por qué me llena tumbarme a leer, hacer de pinche cuando mi hija cocina, salir a dar un paseo a pleno sol, o ilusionarme con las vacaciones... por supuesto, ni hablemos de escribir en un blog. Seamos justos, esto último lo entiende... pero no lo comprende.
De ahí deduce, en su razonamiento, que me engaño a mí misma, que no soy feliz, sólo me lo parezco. Con otros dos. Según ella, debería estar en una especie de compás de espera, hasta el momento en que llegase mi nuevo príncipe azul, que me sacase de la rutina, me llevase a un mundo de fantasía e ilusión (o quizás sólo al mundo de ir acompañada al cine, y pagar hipoteca a medias, váyase usted a saber) y me proporcionase la felicidad...
¡¡MEEECCCC!! Error. Me proporcionase la felicidad... porque parece ser, la felicidad nos la proporcionan los demás, no la hacemos nosotros mismos. Hay que ver, 35 años y que tengan que enseñarme ahora que los demás son responsables de mi vida, y no yo. Qué estupenda esta manera de desviar responsabilidades de uno mismo. Porque la felicidad es un ejercicio de voluntad... tanto si vives en pareja como si no.
El amor es importante, pero sin pretender menospreciarlo, creo que está... sobrevalorado. Al menos en cuanto a ser feliz se refiere. ¿O es que vamos a hacer responsable a nuestra pareja de todos nuestros pensamientos y sentimientos? ¿De estar constantemente "preparando escenarios" para nuestra felicidad? ¿Y qué hay de la suya? ¿O es que la felicidad del contrario se compone nada más de nuestra existencia? Si no es así, que no lo es, habrá que poner voluntad... ¿no? Tanto para la felicidad del contrario como para la nuestra, del mismo modo que el contrario habrá de ponerla a su vez. Que las cosas, felicidad incluida, no caen del cielo. (Aunque a veces lluevan ranas)
Esto vale también para el caso de no tener contrario... entre que llega y no llega el contrario, cuyo peso en el platillo de la felicidad es mayor que en el platillo de los quebraderos de cabeza, seguimos siendo responsables de nuestra felicidad. Más que nada, porque la vida es corta, muy corta, y tiempo perdido en lamentaciones y autocompasiones vanas es sólo eso: tiempo perdido, tiempo no disfrutado, tiempo no vivido.
Habrá quien piense que me engaño, o vea las cosas de otra manera. Estupendo. Esta es mi manera de ver las cosas, y a nadie obligo a que las vea así. Yo no quiero morirme pensando que he perdido el tiempo, pensando que no he disfrutado de las cosas que me ofrecía la vida, o que no he luchado por lo que yo quería. Quiero morirme sitiéndome satisfecha conmigo misma. El resto: son regalos.
Está claro que mi amiga tiene otras cualidades, si no, no sería mi amiga. Esta amiga es única escuchando lamentaciones, puede ser una tumba, es tolerante dentro de su intolerancia, es divertida cuando se lo propone, y tampoco juega tan mal al mus. Ya dije una vez que hay amigos para todo, y nadie es perfecto. Yo tampoco lo soy.
Un amigo me puede contar un secreto... que seré una tumba. Eso sí, primero deberá asegurarse de que yo lo considero amigo, porque si no, corre el riesgo de que, si la situación me parece realmente ridícula e hilarante, me ría de él con quienes sí considero mis amigos. (Me río de mí, ¿no me voy a reir de ti?)
Un amigo puede estar seguro de que jamás de los jamases hablaré mal de él frente a terceros, salvo en el círculo íntimo de amigos, en el que se exponen las cosas tal y como son, sin juzgar si están bien o mal. Si le critican terceros frente a mí le defenderé, aunque después tenga que ir a decirle a su cara que se ha portado como una perra, o como un cabrón.
Me podrá pedir dinero, y si no hay manera de que lo consiga por sus propios medios, soy la última posibilidad del planeta, se muere si no se lo presto, y creo que es una situación puntual y no va a coger la costumbre de pedirme cada cierto tiempo, se lo prestaré.
Podrá llamarme a las 4 de la madrugada, un martes, porque necesita llorar sobre mi hombro, contarme sus penas, lamentarse de su situación.... que yo acudiré y le escucharé, le consolaré, le daré mi apoyo e incluso consejos (a veces la gente necesitaMOS escuchar tonterías, y aquí me refiero a los consejos, supongo que para sentirNOS menos tontos). Puede llamarme una segunda vez... incluso una tercera. Pero que no me llame una cuarta, para contarme la misma historia, y sin haber meneado un dedo por cambiarla, porque le pegaré una patada en el culo, y le diré que espabile, que sólo él es responsable de su felicidad, y que tanta tontería, francamente, me aburre.
Tengo una amiga que dice que yo no debería ser feliz. Así, con dos. Y es que según ella no reuno los requisitos mínimos e imprescindibles para incluirme en la categoría de los felices. (Me ha faltado el pelo un conejo, bueno, más bien las ganas de buscar las imágenes, para colocar florecitas y mariposas alrededor de la palabra "felices"). Ergo, estoy cometiendo un error al ser feliz.
Primero, más importante, y como quien dice, exclusivo: no tengo pareja estable. Y claro, ahí ya me falla uno de los pilares de la existencia. Porque no tengo AMOR en mi vida. Sí, es con mayúsculas, en cursiva, en rosita, y hasta tres tamaños de letra más grande, si me apuran. Claro que ella lo define, abreviando un poco, (pero poco, ¿eh?) como esa persona que está siempre a tu lado, con la que tienes sexo, pagas la hipoteca a medias, planeas las vacaciones, y vas al cine.
Segundo: para pagar mi hipoteca y vivir desahogadamente, tengo un trabajo, y otro trabajo extra. Y claro, eso me deja poco tiempo libre. Pero el quiz de la cuestión está en que pago la hipoteca yo sola, y volvemos a lo mismo: no tengo a una persona que esté a mi lado para afrontar esas cosas... y bla, bla, bla.
Aún le tendré que dar las gracias por no meterse con mi físico o mi salud... ¿o será que son ambos estupendos? ¡Viva!
Así que mi amiga no termina de entender por qué cuando nos vemos las amigas (que a fin de cuentas sólo somos tres) en plan confesiones, no me pongo a lamentarme de mi situación o a llorar desconsoladamente. Tampoco entiende por qué me apetece salir por ahí y hacer cosas sin necesidad (véase la cursiva, que para algo está) de compañía masculina. Ni por qué cuando cuento un cabreo, lo hago riéndome. Ni mucho menos por qué me llena tumbarme a leer, hacer de pinche cuando mi hija cocina, salir a dar un paseo a pleno sol, o ilusionarme con las vacaciones... por supuesto, ni hablemos de escribir en un blog. Seamos justos, esto último lo entiende... pero no lo comprende.
De ahí deduce, en su razonamiento, que me engaño a mí misma, que no soy feliz, sólo me lo parezco. Con otros dos. Según ella, debería estar en una especie de compás de espera, hasta el momento en que llegase mi nuevo príncipe azul, que me sacase de la rutina, me llevase a un mundo de fantasía e ilusión (o quizás sólo al mundo de ir acompañada al cine, y pagar hipoteca a medias, váyase usted a saber) y me proporcionase la felicidad...
¡¡MEEECCCC!! Error. Me proporcionase la felicidad... porque parece ser, la felicidad nos la proporcionan los demás, no la hacemos nosotros mismos. Hay que ver, 35 años y que tengan que enseñarme ahora que los demás son responsables de mi vida, y no yo. Qué estupenda esta manera de desviar responsabilidades de uno mismo. Porque la felicidad es un ejercicio de voluntad... tanto si vives en pareja como si no.
El amor es importante, pero sin pretender menospreciarlo, creo que está... sobrevalorado. Al menos en cuanto a ser feliz se refiere. ¿O es que vamos a hacer responsable a nuestra pareja de todos nuestros pensamientos y sentimientos? ¿De estar constantemente "preparando escenarios" para nuestra felicidad? ¿Y qué hay de la suya? ¿O es que la felicidad del contrario se compone nada más de nuestra existencia? Si no es así, que no lo es, habrá que poner voluntad... ¿no? Tanto para la felicidad del contrario como para la nuestra, del mismo modo que el contrario habrá de ponerla a su vez. Que las cosas, felicidad incluida, no caen del cielo. (Aunque a veces lluevan ranas)
Esto vale también para el caso de no tener contrario... entre que llega y no llega el contrario, cuyo peso en el platillo de la felicidad es mayor que en el platillo de los quebraderos de cabeza, seguimos siendo responsables de nuestra felicidad. Más que nada, porque la vida es corta, muy corta, y tiempo perdido en lamentaciones y autocompasiones vanas es sólo eso: tiempo perdido, tiempo no disfrutado, tiempo no vivido.
Habrá quien piense que me engaño, o vea las cosas de otra manera. Estupendo. Esta es mi manera de ver las cosas, y a nadie obligo a que las vea así. Yo no quiero morirme pensando que he perdido el tiempo, pensando que no he disfrutado de las cosas que me ofrecía la vida, o que no he luchado por lo que yo quería. Quiero morirme sitiéndome satisfecha conmigo misma. El resto: son regalos.
Está claro que mi amiga tiene otras cualidades, si no, no sería mi amiga. Esta amiga es única escuchando lamentaciones, puede ser una tumba, es tolerante dentro de su intolerancia, es divertida cuando se lo propone, y tampoco juega tan mal al mus. Ya dije una vez que hay amigos para todo, y nadie es perfecto. Yo tampoco lo soy.
Un amigo me puede contar un secreto... que seré una tumba. Eso sí, primero deberá asegurarse de que yo lo considero amigo, porque si no, corre el riesgo de que, si la situación me parece realmente ridícula e hilarante, me ría de él con quienes sí considero mis amigos. (Me río de mí, ¿no me voy a reir de ti?)
Un amigo puede estar seguro de que jamás de los jamases hablaré mal de él frente a terceros, salvo en el círculo íntimo de amigos, en el que se exponen las cosas tal y como son, sin juzgar si están bien o mal. Si le critican terceros frente a mí le defenderé, aunque después tenga que ir a decirle a su cara que se ha portado como una perra, o como un cabrón.
Me podrá pedir dinero, y si no hay manera de que lo consiga por sus propios medios, soy la última posibilidad del planeta, se muere si no se lo presto, y creo que es una situación puntual y no va a coger la costumbre de pedirme cada cierto tiempo, se lo prestaré.
Podrá llamarme a las 4 de la madrugada, un martes, porque necesita llorar sobre mi hombro, contarme sus penas, lamentarse de su situación.... que yo acudiré y le escucharé, le consolaré, le daré mi apoyo e incluso consejos (a veces la gente necesitaMOS escuchar tonterías, y aquí me refiero a los consejos, supongo que para sentirNOS menos tontos). Puede llamarme una segunda vez... incluso una tercera. Pero que no me llame una cuarta, para contarme la misma historia, y sin haber meneado un dedo por cambiarla, porque le pegaré una patada en el culo, y le diré que espabile, que sólo él es responsable de su felicidad, y que tanta tontería, francamente, me aburre.



14 comentarios:
El amor llega cuando llega y no cuando alguien te lo diga. Y si no viene será por que no hace falta.
Cada uno es feliz haciendo lo que quiere en la vida. Y si tú lo eres de esta manera tu amiga tendría que tenerte envidia por haberla conseguido sin sacrificar tus ambiciones. Y que narices. Mi enhorabuena por ser autosuficiente. Todo un ejemplo a seguir.
Mil besos!
¡Anda panda! ¿Hay que tener príncipe azul para ser feliz? ¿Hay que pagar la hipoteca entre dos y amuermarse al lado de alguien para conseguir eso que llaman felicidad? ¡Mecacho! Mira que soy tonta, siendo feliz con mi piso para mí sola y ocasionalmente compartirlo con la pareja. Yo que pensaba que se podía ser feliz con las circunstancias personales bien asumidas y si llega una persona con la que puedes hacer click sentimentalmente magnífico, y si no el mundo es enoooorme y las opciones que ofrece para sonreir y sentirse realizado son infinitas. ¿Eso significa que no puedo salir sola por el mundo y estar bien en la vida así tal cual? No se... Si nací pegada a mi madre y no necesito estar con ella mas que ocasionalmente, ¿porqué he de necesitar a un señor con el que jamás he tenido un lazo físico? No, tampoco veo el mundo como tu amiga, pero igual somos felices a nuestra manera y ella a la suya. Y el mundo sigue sin caerse.
Besos.
Para mi la felicidad es un sentimiento, no una sensación, sale de dentro y tiene poco o nada que ver con la satisfacción sensorial, el placer, tener o no pareja, pagar entre uno, dos o siete la hipoteca.
Tener más o menos cosas.
Si es muy importante el amor como dices con mayúsculas, pero cuando haces de pinche de cocina o escuchas al que te llama a las 4AM (¿funciona el teléfono a esa hora?), eso ¿no es AMOR? ¿que es entonces?
Para hablar de sexo, prefiero hablar de placer antes que de felicidad.
A mí me gusta mucho la palabra "búsqueda", creo que acompaña muy bien a muchos conceptos de los que hablamos, como felicidad, amor y aquí añado belleza, sabiduría, sentido.
y ya no escribo en mi desierto hoy, pero buscaré cosas sobre la felicidad para otro día (a ver si no repito a gibran)
un beso y SE FELIZ
Gracias, Iván. No pretendo ser ejemplo para nadie. Sólo es mi forma de ver las cosas.
Es sólo que me molesta que me digan lo que debería hacer, ya ni te cuento lo que me molesta que me digan cómo debería pensar o sentirme. Como si solo hubiese una forma correcta de hacerlo en cada situación.
Y es que realmente creo que las cosas hay que salir a burcarlas, aunque no en el sentido que le da Desierto. La felicidad viene de dentro, y hay que currársela.
Jeje, Errantus, sí. El mundo es enoooooooorme y las opciones que ofrece para sonreir son tantas, que no me gustaría perderme ninguna por haber estado en un "paréntesis".
Besazos a los tres.
Hay quien se pierde buscando la felicidad... Y no es capaz de ver lo que de verdad tiene alrededor... y al final siempre es tarde.
Cada uno tiene su manera particular de ser feliz.
No todos necesitamos lo mismo.
Bss
Y a continuar siendo feliz. :-P
Ilion es un precioso alegato por la propia personalidad y la libertad.
Un beso.
Shera... eso es precisamente lo que no quiero: perderme nada. Cierto: no todos necesitamos lo mismo.
Gracias, teadol...
Besos... y sed felices ;)
Creo que fue una presentadora del telediario, no recuerdo cuál, la que dijo que no creía en la felicidad porque dependía de tantas cosas materiales... No le faltaba razón, no. La verdad, chica, es que no sé si tu amiga duda que puedas alcanzar la felicidad por tí misma o si lo que piensa realmente es que en tu situación no puedes no sentirte desgraciada.
¿Sabes Ili? yo creo que tu amiga es la que necesita hacer ese ejercicio de voluntad al que haces referencia en el título de esta entrada. Me da a mí que ella es la que no es feliz del todo y su pataleta hacia tí no es más que una llamada de atención inconsciente por ver si le tiendes tu ayuda...no sé...es lo que interpreto por cómo se comporta.
Yo desde luego lo tengo clarísimo y mira qué curioso, coincido cien por cien con tu forma de ver la vida.
Besos, y a seguir siendo una luchadora.
No sé, perenquén. Quizás la felicidad consiste en estar satisfecho con uno mismo, y establecer un equilibrio entre luchar por lo que uno quiere, y no dejarse descorazonar porque uno no consigue todo lo que desea... algo así. Y sobre todo, tomarse las cosas con humor.
Para mí, es algo que se retroalimenta... estar satisfecha conmigo misma es algo que me satisface. (Ala, como ha sonado estooooooo)
Y lo mejor de todo es que me encanta.
Sobre si es una llamada de atención para que le tienda mi ayuda, Mary, es bastante probable.
Pero, aunque sé que soy un poco bruta, pienso que cuando algo no te gusta tienes dos opciones: o haces algo por cambiarlo o lo aceptas y a otra cosa. Pero no te quedas eternamente contemplando lo que no te gusta, lamentándote por lo feo que es y esperando a que cambie por arte de magia. Porque entonces estás perdiéndote esas cosas bonitas que seguro te gustaría contemplar. Y esto vale para todos los aspectos de la vida.
Y creo que la has clavado, Mary, necesita hacer ese ejercicio de voluntad... pero que este ejercicio sea real
Y me largo, que me va a salir un comentario más largo que la entrada.
Besos
Ya pero es que sabes Ili? no todo el mundo tiene la capacidad de superar los inconvenientes al mismo nivel hay quien son obstinados, perseverantes, luchadores a un nivel que para otros sobrepasaría su propio 100% no sé si me explico vaya, que a lo mejor para tu amiga, ella está en su 100% (su propio 100% claro) y siente que ya no puede hacer más nada, mientras que tú puedas sentir desde tu propio punto de vista que ella no hace nada por cambiar lo que no le gusta...bueno, todo esto es un ejemplo para ilustrar mi idea eh? que no quiero yo que por hablar tanto de tu amiga a la pobre le vaya a caer un encanto!
enfin, nada que no se pueda intentar siquiera arreglar con la comunicación, el intercambio de puntos de vista y de posibilidad de cambio a ojos de otro.
Mas besos,
Mary.
Llegué hasta acá gracias al Blog de Mary, y he aquí que veo una erpresentación franca y bella de la llamada fuerza de voluntad.. Esa amiga tuya, Ilión, y perdona que lo diga así, no es más que una pusilánime. Después de todo, esperar al amor, como una necesidad, es algo tan horrendamente infantil y débil como considerar un gusto una explicación a una forma de vida.
Diez puntos por tu prédica. Bien hecho y bien dicho
Pues coincidimos plenamente en la idea de amistad, jejeje...
y respecto a lo de tu amiga, jodo, no se... dejala que te arregle la vida a ver si arregla la suya despues, ya sabes lo de la paja en el ojo... y no, no me refiero a los videos guarros de los monos onanistas aunque un poco si, hay que joderse con que temas se pajea la gente para sentirse mas feliz por comparacion con la infelicidad de los demas, menos mal que a ti "te la pela", jejeje, sigue sonriendo y compartiendo incluso las putadas, con una sonrisa.
Un beso, preciosa!
Gracias Corven... un placer verte por aquí. Te he leído mucho en los comentarios de Mary, y tengo pendiente una lectura detenida de tus blogs. (Que vistacillos rápidos ya he echado ;) ) Bienvenido
Jaja. Blody, qué habilidad la tuya para hacerme reír. Y para usar las mismas expresiones que yo, porque, en el fondo... "me la pela"
Besazos.
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