He encontrado aparcamiento antes de lo que pensaba y me sobra media hora, así que creo que éste es un buen momento para sentarme en una cafetería, yo sola, frente a unas grandes cristaleras. De hecho, puede que sea el único momento: es domingo por la tarde.
Me siento en una esquina de una cafetería de diseño, desde la que se ven varios cruces de calles y que está casi enfrente de mi librería preferida.
No hay mucha gente por la calle. Hoy, los que se han atrevido a salir van paseando, como si fuera agradable, aunque caiga una ligera llovizna y el cartel de la farmacia marque cinco grados. Sólo un treintañero aterido de frío camina deprisa, tirando de la correa de un perro que se detiene en cada farola.
Justo frente a mí dos parejas ya mayores se cruzan con una mujer también mayor pero de paso ágil, que sujeta con una mano el paraguas y con otra la bufanda sobre su boca, y entran en la cafetería. Las señoras pasean las pieles; ellos pasean a las señoras.
Mientras, en la calle, una adolescente con ropa de marca presume de miniperro, enfundado en un traje más caro que el de su dueña, y el treintañero deshace el recorrido, esta vez amo y perro con el paso acompasado.
Poco después una niña pequeña – más tarde me enteraré de que se llama Alicia -, rubia, con las manos repletas de ganchitos, me saluda desde la calle. A mí. A la loca de la colina. Creo que ya llevo demasiado tiempo, yo sola, mirando por las cristaleras.



8 comentarios:
Cuanto fuego... :)
¿Por qué será que a los que nos gusta escribir también nos gusta observar el deambular de la gente? Quizá analicemos comportamientos o soñemos con convertirnos en esa persona que cruza por delante nuestro. Pero hay algo claro: nos evade de nuestros propios problemas.
Me gustó lo de 'la loca de la colina' :D
¿así te ves tú??
Mmm... Iván, no sé si nos evade de nuestros propios problemas. En mi caso es más bien curiosidad... mmm...
Jaja, y Mary, sí, en ese momento, tratando de "analizar comportamientos" desde una perspectiva externa, sin sentirme "integrada en el ambiente" precisamente para poder tener la distancia necesaria para tratar de captar sensaciones con objetividad aunque con mi particular punto de vista, sí, me sentí como la loca de la colina. ;)
Y la niña, Alicia a través de las cristaleras, lo percibió. :P
Besos
lión, cariño;
Para empezar, necesitamos más que guiños.
Segundo, la gente joven dice cuarentones, y es algo aceptable. Cuando alguien dice veinteañero, es porque está cerca de los treinta.
Pero treintañero... ejem.
XD
Tercero, entiendo perfectamente lo del vouyerismo social. Yo lo practico moderadamente. En el caso de Nymph, simplemente es imposible hablarle en una cafetería pública, me podría empelotar y aún no me dirigiría la mirada.
Y finalmente, lo de "la loca de la colina"... notable.
P.D.: El comentario suprimido de antes he sido yo, que no pude editar el comentario :S
Más que voyeur, yo me considero vampiro. Me alimenta ver...
besos de lobo
Mel, jaja, "treintañero"... jaja, ¿qué? Me pareció que rondaba los treinta y tantos.
Y... más que voyeur o vampiro... solamente me resulta curioso.
Besos
Hay miradas que matan, y guiños que rematan!
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